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El dictador hombre

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Lunes, 16 Octubre 2017
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El dictador hombre

dictadura2

Abro los ojos, abro los ojos con la esperanza de estar en otro lugar, abro los ojos y estoy en mi celda, otra vez. El aire está cargado de esperanza, el aire, sí, ese mismo que al salir por los huecos de las ventanas se lleva llantos, ese aire se ha renovado y está lleno de sueños, los sueños de una nueva vida. Es una pena que solo él, en este lugar, el que pueda hacer lo que quiera. Siento el frío de la mañana mientras me visto. Desde que el dictador hombre empezó a gobernar, las mujeres hemos vivido aquí, sometidas a su poder, ¿cómo hacerles entender? Se habían vuelto locos pero yo tenía un plan e iba a llevarlo a cabo.

Ella me dijo: "¡vete al baño!" y me encaminé sin rechistar ni pararme a pensar. Cuando llegué, me quedé paralizada, enfrente de mí estaba el soldado Cage, otra vez. Volví a escucharla, me dijo: "¡dile que has venido a mear!" y, de nuevo, no me dio tiempo a pronunciar las palabras hasta que él ya las había dicho.

-Has venido a mear, ¿no es así? -dijo con un aire de superioridad.

Me encogí de hombros mientras asentía ¡NO! ¡QUERÍA ESCAPAR DE ESTE SITIO!, él comenzó a reír a carcajadas.

-¡Ay, Judith! ¿Cuándo aprenderás?- me dijo, y esta vez sus ojos brillaban con maldad, un escalofrío recorrió mi espalda.

Pero esta vez era diferente, no dio la orden de que me cogieran. Simplemente se quedó ahí, mirándome, con... ¿afecto? Y entonces la escuché: "¡MÁTALO!". Me abalancé sobre él haciendo que su cabeza chocara contra la pared e intenté estrangularlo pero era demasiado fuerte y estaba empezando a cansarme. Ella volvió a aparecer mientras me decía: "¡vete!" Corrí, corrí lo más rápido que pude y sin mirar atrás, pero no sin antes escuchar la sonora carcajada del solddo Cage.

Seguí corriendo, me sentía feliz. Por fin podía elegir qué camino coger, por donde girar... En ese mismo instante yo era dueño de mi destino, ¿era esto a lo que llamaban libertad? Seguro que lo era y también era la sensación más maravillosa del mundo.

Comencé a reír mientras corría hacia la puerta de salida. Entonces empezó a sonar la alarma: "¡INTERNA FUGÁNDOSE, INTERNA FUGÁNDOSE!" No me di cuenta hasta que un dardo se clavó en mi cuello y todo fue difuminándose, oscureciéndose. Ya no veía la puerta y cerré los ojos... Oscuridad.

Abro los ojos, abro los ojos y estoy en mi celda, otra vez, pero en esta ocasión tengo las muñecas y los tobillos atados a los postes de la cama. Sentado frente a mí está el doctor Breth observándome y tiene la cadena en la mano... ¡NO! Esa cadena había hecho mucho daño en mi cuerpo en el pasado y hoy volvía a estar ahí, delante de mí.

-Así que has desarrollado tendencias asesinas, ¿qué tienes que decir a eso, Judith?

Le dirigí una feroz mirada y él alzó las cejas...¿sorprendido?

-Bueno Judith, ya sabes cómo va esto, yo te hago preguntas y tú tienes que ser sincera, ¿de acuerdo?

Asentí.

-¿Oyes voces ahora?

"¡Dile que no!"

-No.

-¿No?

-No.

Entonces la cadena se alzó en el aire y aterrizó sobre mi vientre. ¡NO, MI BEBÉ!

-Nadie va a querer al hijo bastardo del soldado Cage, Judith. Sé sincera. -dijo mientra yo luchaba por no llorar.

Entonces apareció el soldado Cage por la puerta, cogió la cadena de la mano del doctor Breth y me propinó un golpe en la cabeza... Oscuridad.

Abro los ojos, esta vez estoy en el pasillo. ¿Cómo he acabado aquí? Me encamino a la enfermería, debía encontrar el fármaco que evitaba la aceleración de esto. Yo no debía oír voces pero se empeñaron en que todas las mujeres debíamos estar locas como parte de un plan de sumisión. Me paré en seco, ¿dónde estaba ella? ¿Por qué ya no la oía? ¿Por qué había aparecido en el pasillo? ¿Estaban consiguiendo mi locura? Ya me imagino los titulares de los periódicos: "La antigua reina, loca. Gana el dictador hombre."

Ella volvió y me dijo: "¡vete a la enfermería y coge lo que necesites!", tomé un bote de pastillas y comencé a engullir... Prefería morir a estar loca...

Mi última mirada a este mundo: el soldado Cage precipitándose en la sala. Mi último gesto: acariciar mi vientre mientras ella decía "Tranquilo bebé, vamos a un mundo mejor". Mis últimas palabras: "Soldado Cage, ya es hora de que el mundo se despida de una mente llena de locura."

Oscuridad.

 

Asma Rakraki Riahy(1º BCN)

Segundo premio Sección Relatos Categoría 15-17

II Concurso de Narrativa IES Humanejos

II Certamen de Narrativa Casa de Andalucía - IES Humanejos

 

 

 

 

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Modificado por última vez en Miércoles, 13 Mayo 2015 12:30
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Asma Rakraki

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